jueves, 22 de abril de 2010

Y ahora soy mi propia dueña

Duermo, duermo, duermo, duermo, soy un árbol, un vegetal, y pienso, pienso, pienso, pienso, y la savia bulle en mi interior, y extraigo lágrimas del suelo, y a través de pasadizos vegetales las elevo a la copa. Las elevo a la copa. La parte de mi cuerpo sumida en la tierra me concede una firme sensación de equilibrio. Raíces, pies de madera y fibras que aman la tierra. Soy un árbol, el eje del mundo. Estructura suficiente y completa.

Grité cuando la sangre se convirtió en savia, cuando las hojas comenzaron a invadir mis brazos, cuando mis pies plantaron raíces, cuando mis dedos empezaron a germinar en la tierra, cuando mis cabellos, hechos hojas, se enredaron en la frondosa arquitectura del ramaje.

Grité cuando mis brazos se tornaron en ramas, mis piernas en tronco, mis cabellos en hojas, grité mientras mi cuerpo se iba volviendo ocre y verde, gris limón como mis ojos, grité mientras pensaba que poco puede una ninfa contra el deseo de un dios.

Ya no puedo correr, porque me he negado a ser la puta de un dios. Porque me he negado al absurdo comercio de mi cuerpo, me he convertido en un laurel. Y ahora soy mi propia dueña, árbol de majestad que crece digno en medio de la tierra. Edén de abundancia y descanso, laboratorio de savia y agua, largas venas de madera, cordón umbilical de raíces y tierra.

Prisionera de mis raíces, me acarician los vientos y el sol y la lluvia y las alas de las aves, y me arrulla la música que nunca vence, que nunca mengua, que nunca calla, siento que me mece el viento como si me acunara, el ritmo de la música que ondea hacia la eternidad como los arroyos transparentes del país de las ninfas; los pájaros retozan en las ramas, me hacen cosquillas en las nervaduras y el sol brilla sobre mis hojas en los ramajes de verdor rumoroso, en mi espléndida capa verde, y duermo, duermo, duermo, duermo, soy un árbol, y pienso, pienso, pienso, pienso, y la savia bulle en mi interior...

Soy un árbol, el eje del mundo, la esencia de la vida. Proporciono hogar, leña, sombra, casa para las aves. Vivo en continua regeneración. Nazco, muero y renazco cada año, en ascensión permanente hacia el cielo, soy sabio. Me comunico con los tres niveles del cosmos: mis raíces hurgan en el subsuelo, mi tronco mora en la tierra, mi copa se eleva al cielo. Reúno la totalidad de los elementos: el agua fluye en mi interior, la tierra se integra en mis raíces, el aire alimenta mis hojas, el fuego surge de mi fricción. No soy laurel, soy serbal. Soy un árbol, un ente perfecto, el eje del mundo, estructura suficiente y completa.

Estructura suficiente y completa.

(L. Etxebarria)

martes, 20 de abril de 2010

Never die

The Heart Meridian starts from the heart, and divides into three branches. One of these branches emerges under the arm and runs along the inner side of the forearm, elbow and upper arm, then crosses the inner side of the wrist and palm, and ends at the inside tip of the little finger. Here stands the basis for eastern theories about the existence of invisible threads joining people who are meant to encounter by their little fingers to their hearts...



(Traditional Chinese Medicine)

viernes, 16 de abril de 2010

Llorándolo todo

Y entretanto lloremos,
tomados de las manos.

Lloremos... sí, lloremos
amargo llanto verde,
sustancias minerales
(azufre, mica, arena)
cristales fracasados,
humilladas tachuelas,
ardientes lagrimones
de lacre derretido.

Lloremos junto al humo,
desnudos, entre ruinas,
en medio de la calle,
de la sangre, del lodo,
debajo de la tierra,
en el agua, en el aire,
entre mástiles rotos
y blusas descosidas.

Lloremos la familia,
el vino derramado,
las momias vencidas
en plazas desoladas,
la rutina de terciopelo y
su pan de cada dia,
las noches solitarias,
los sueños imposibles.

Lloremos, y lloremos
impudorosamente
sin tregua ni descanso,
durante largos años,
por más que los corales
de lágrimas espesas
ericen las riberas
de nuestros lagrimales
.
Lloremos con la lluvia
un llanto monocorde,
que anegue los recuerdos,
los desplantes, las heridas;
que me limpie la garganta
y el alma y nos purifique,
que traspase la tristeza,
la angustia, la memoria.

Lloremos... ah, lloremos
purificantes lágrimas
hasta ver disolverse
la frustración vana,
hasta lograr algun día
--sin los ojos lluviosos--
volver a sonreírle
a la vida que pasa.

(a partir de un poema de O. Girondo)

jueves, 1 de abril de 2010

At home

(but no words ever could sell you on me... after all that i have done)