It lies not in our power to love, or hate,
for will in us is overrul'd by fate.
When two are stripp'd long ere the course begin,
we wish that one should lose, the other win.
And one especially do we affect,
of two gold ingots like in each respect:
the reason no man knows; let it suffice,
what we behold is censur'd by our eyes.
Where both deliberate, the love is slight:
who ever lov'd, that lov'd not at first sight?
¿Sabe usted, ingeniero, lo que significa "estar perdido para toda la vida"?
Yo lo sé. Yo veo eso cada día aquí. Como mucho, al cabo de seis meses, el joven que llega aquí (y casi no hay más que jóvenes) ya no tiene más pensamientos que el flirt y la temperatura. Y un poco después, ya no son capaces de concebir otra cosa y juzgan cruel, o más exactamente, falso e ignorante, cualquier otro pensamiento. A usted que le gustan las historias podría contarle algunas.
Podría hablarle de cierto muchacho que pasó once meses aquí y al que tuve ocasión de conocer. Tenía unos años más que usted. Lo devolvieron a su casa, a título de ensayo, como casi curado. Volvió a los brazos de los suyos: su madre y su mujer. Durante el día permanecía tendido con el termómetro en la boca, y no se preocupaba de nada más. "Vosotros no comprendéis, hay que haber vivido allá arriba para saber cómo se hacen las cosas. Aquí abajo, los principios esenciales no existen", decía.
Finalmente, su madre le expresó su decisión: "Vuelve allá arriba, ya no sirves para nada". Y volvió a "su patria", pues usted sabe que se dice "nuestra patria" cuando se ha vivido aquí. Se había convertido en un extranjero...