sábado, 31 de diciembre de 2011

La última del año...


... es para que recuerdes:

Cuerpo, recuerda no solamente cuánto fuiste amado,
no sólo los lechos en que te acostaste,
sino también aquellos deseos que por ti
brillaban en los ojos manifiestamente,
y temblaban en la voz -y algún
obstáculo casual los hizo vanos.


Ahora que todo ya está en el pasado,
parece casi como si a los deseos
aquellos te hubieses entregado -cómo brillaban,
recuerda, en los ojos que te miraban;
cómo temblaban en la voz, por ti,

recuerda, cuerpo.                          

(K. Kavafis)


lunes, 19 de diciembre de 2011

Hielo

Y mucho frío.



(...)  a continuación, Antón Pávlovich Chéjov volvió en sí y con una triste sonrisa le dijo a su mujer, que estaba aplicándole hielo en el pecho: "No pongas hielo en un corazón vacío..."

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Bandera blanca

Si hablar no puedo de mi amor,
- ni de tu pelo, tus labios, tus ojos,
ni de tu rostro que guardo en mi alma,
ni del sonido de tu voz que resuena
en mi mente - no importa.

Porque aquellos días de diciembre
aún viven, en la aurora de mis sueños,
y dan forma y color a mis palabras
en cada tema que abordo, 
en cada idea que expreso.

- Kavafis

jueves, 8 de diciembre de 2011

Hé bien, la guerre!

¿Sabe usted, vizconde, por qué nunca volví a casarme? Ciertamente, no fue por falta de partidos ventajosos... sino únicamente para que nadie tuviera derecho a reprocharme mis actos.

Ni siquiera fue por temor a no poder hacer mi voluntad, pues habría acabado por hacerla, ¡mas me hubiera resultado tan enojoso que alguien hubiese tenido simplemente el derecho de quejarse! No quería engañar sino por placer, no por necesidad, ¡y he aquí que me escribe usted la carta más marital que pueda darse! No me habla sino de culpas por mi parte y de generosidad por la suya, mas ¿cómo puede una faltar a aquel a quien nada le debe? (...)

(C. de Laclos)