martes, 24 de abril de 2012

Esa canción ñoña


... que por desgracia se instala en tu cabeza cuando llega el buen tiempo para recordarte que ya no es hora de madrigueras, que ella (la muerte) espera y más vale usarla (la vida) mientras puedas, esa canción ñoña e insultantemente feliz que no puedes dejar de tararear me hace pensar que sería un desperdicio de primavera no gastar un poco el tiempo al sol, quizá contigo...

lunes, 16 de abril de 2012

Tu nombre

Qué desgracia saber tu nombre aunque ya no conozca tu rostro mañana, los nombres no cambian y se quedan fijos en la memoria cuando se quedan, sin que nada ni nadie pueda arrancarlos. Mi cabeza está llena de nombres cuyos rostros he olvidado (...)

Qué desgracia saber tu nombre aunque ya no conozca tu rostro mañana, el rostro que dejamos de ver un día se dedicará a traicionarse y a traicionarnos en el tiempo que le pertenece y que le queda, irá apartándose de la imagen en que lo fijamos para llevar su propia vida en nuestra voluntaria o desdichada ausencia. El de aquellos que se fueron porque no los retuvimos o han muerto se irá nublando en nuestra memoria que no es una facultad visiva, aunque a veces nos engañemos y creamos ver todavía lo que ya no tenemos delante y sólo evocamos envuelto en brumas, el ojo de la mente llama a esa figura borrosa de nuestros espejismos o nuestra añoranza, de nuestra maldición a veces. Yo podría creer que nunca te he conocido si no supiera tu nombre que permanece inmutable sin el menor deterioro y con su brillo intacto y así seguirá, aunque hayas desaparecido del todo de la historia de mi vida, aunque te hayas muerto.

(J. Marías)

jueves, 5 de abril de 2012

Refugio

"El frío está en mí," dijo el príncipe.
"Así que no importa dónde vaya, que el frío irá conmigo, dentro de mí. Me estoy congelando por dentro...



... pero en mi biblioteca, ese frío es más soportable"

(T. Bernhard)