Ahora creo que podría enumerar los pasos que en busca de ti dejaron
su impronta en el jardín si es que tuviste alguno
o medir los soles de tu desánimo venciendo lentamente la madera
la chapa las bisagras de tu puerta
gotas por completo ajenas a esa llovizna eterna de ti tocando
sus aburridos atabales en el tejado de tu casa
(J. H. Chávez)