(A. Pizarnik)
jueves, 12 de octubre de 2017
Ven a mí
Quise decirle: "Ven a mí, ahora que nadie nos ve, ahora que lo verde de este maléfico jardín entró en la austeridad anónima de una noche de verano. Ven a mí: si vienes, las estrellas seguirán siéndolo, la luna no se cambiará con colores ultrajantes ni habrá metamorfosis dañinas. Nadie verá que tú vienes a mí. Ni siquiera yo, pues yo ya estoy muy lejos, yo ya estoy en otro mundo, amándote con una furia que no imaginas. Ven a mí si quieres salvarte de mi locura y de mi rabia, ten piedad de ti y ven a mí. Nadie lo sabrá, ni siquiera yo, pues yo estoy vagando por las calles de otra ciudad, vestida de mendiga vieja, acoplando tus nombres a canciones obscuras que son como puñales para fijar mi delirio. Mi sangre, mi sexo, mi sagrada manía de creerme yo, mi porvenir inmutable, mi pasado que viene, mi atrio donde muero cada noche. Oh ven, nada ni nadie lo sabrán nunca. Aun cuando yo no lo quiera ven. Aun cuando yo te odio y te abandone, ven y tómame a la fuerza".
viernes, 6 de octubre de 2017
A pray, a tempest
Just live! - I dropped my arms,
I dropped my burning forehead in my arms.
(...)
And upon the high wave of my breathing
Imperious - as if from the sky -
a hand descends.
And someone's lips descend onto my lips.
- Thus, God listens to a small tempest.
I dropped my burning forehead in my arms.
(...)
And upon the high wave of my breathing
Imperious - as if from the sky -
a hand descends.
And someone's lips descend onto my lips.
- Thus, God listens to a small tempest.
(M. Tsvetáieva)