Porque mi ir viviendo, después que se han esfumado todas las ideas de tiempo anteriores, día por día, sin leyes (aunque sólo fuera en relación con el tipo de vida que se puede admitir), sin contexto (contigo, con este transeúnte), sin la más mínima seguridad (de que el momento de alegría de hoy se vaya a repetir mañana, o alguna vez), este modo de vivir, soportable en la juventud y a veces incluso acompañado (¿guiado?) por la despreocupación, se transforma ahora de repente, cada vez con mayor frecuencia, en apremiante necesidad...
(P. Handke)