viernes, 27 de febrero de 2026

So simple

We have not long to love.
Light does not stay.
The tender things are those
we fold away.

Coarse fabrics are the ones
for common wear.
In silence I have watched you
comb your hair.

Intimate the silence,
dim and warm.
I could, but did not, reach
to touch your arm.

I could, but do not, break
that which is still
(almost the faintest whisper
would be shrill).

So moments pass as though
they wished to stay.
We have not long to love.
A night. A day...

- T. Williams

jueves, 12 de febrero de 2026

Hier steh ich

Y voy a decirte otra cosa, por si no lo sabías: el amor, si es verdadero, siempre es letal. 

Ahora me explico: su fin no es la felicidad, el idilio «hasta que la muerte nos separe», cogidos de la mano paseando bajo los tilos en flor, tras los cuales se vislumbra la mansa luz de la lámpara que refulge en el zaguán de la casa, que nos acoge y envuelve en sus frescos olores... eso es la vida, pero no es el amor. El amor es una llama más siniestra, más trágica. Un día se enciende el deseo de conocer esa pasión destructiva. ¿Sabes?, cuando ya no quieres nada para ti, cuando no buscas el amor para estar más sano, más tranquilo, más satisfecho, sino que sólo quieres ser, por completo y aun a costa de tu vida. 

Ese sentimiento llega tarde, muchos no llegan a conocerlo nunca... son los prudentes, no me dan envidia. También están los glotones, de curiosidad insaciable, que beben de cada tazón que se encuentran... esos son, sencillamente, lamentables. Luego hay otros decididos y astutos, los carteristas del amor, que roban un sentimiento a la velocidad del rayo, arrancan un poco de ternura y de intimidad de los escondrijos de un cuerpo y a continuación desaparecen en la oscuridad, se pierden con una sonrisa cruel en el oscuro caos de la vida. Están también los cobardes y los precavidos, que lo calculan todo, en el amor y en los negocios; tienen una agenda donde apuntan los objetivos y los plazos de la vida sentimental, y viven según esas estrictas anotaciones. La mayoría son así, unos inútiles. 

Y por último están los pocos que un día comprenden lo que la vida quiere con el amor, lo que pretende al entregar ese sentimiento al género humano... ¿Lo hace por nuestro bien? La naturaleza no es benévola. ¿Quiere ofrecernos la esperanza de la felicidad? La naturaleza no necesita tales fantasías humanas, sólo quiere crear y destruir, pues ésa es su función. Es cruel porque tiene un plan bien definido y es insensible porque su plan no tiene en cuenta en absoluto al género humano. La naturaleza regala al ser humano la pasión, pero pretende que esa pasión sea incondicional. 

En cualquier vida que sea digna de tal nombre llega un momento en que uno se hunde en una pasión como si se estuviera zambullendo en las cataratas del Niágara...

-S. Márai